Por Ajay Amlani
Las ciberamenazas son cada día más sofisticadas y las administraciones públicas estatales y locales tienen Rostro sí un reto complejo: modernizar sus sistemas de Identidad para prestar servicios digitales eficientes, salvaguardando al mismo tiempo la privacidad de los ciudadanos.
Para muchos, la solución a este reto reside en una tecnología a menudo incomprendida, pero más relevante que nunca: Biometría.
La crisis de Identidad en el Gobierno
Los organismos públicos tienen la tarea de verificar la identidad de dos grupos distintos: sus residentes y su mano de obra. Ambos plantean importantes retos.
Por el lado de los residentes, las agencias deben confirmar las identidades para acceder a servicios como la asistencia sanitaria, las prestaciones y la declaración de impuestos. En cuanto al personal, las agencias deben asegurarse de que los empleados distribuidos, móviles y a menudo remotos son quienes dicen ser, especialmente en un entorno en el que aumentan las estafas sofisticadas de suplantación de identidad y el robo de credenciales.
Sin embargo, muchos sistemas estatales se basan en herramientas anticuadas, como contraseñas, fichas físicas y documentación en papel, mientras que los ciudadanos ya están acostumbrados a desbloquear teléfonos y acceder a servicios financieros con un Rostro o una huella dactilar.
Las ideas erróneas sobre privacidad nos frenan
A pesar de sus evidentes ventajas, muchos organismos siguen dudando a la hora de implantar herramientas biométricas. ¿Por qué? La respuesta suele ser el miedo: miedo a la vigilancia, miedo al uso indebido y miedo a la reacción violenta.
En mi experiencia de trabajo tanto en el sector público como en el privado, he comprobado que estas preocupaciones (aunque comprensibles) suelen basarse en suposiciones obsoletas. Mi Rostro no tiene nada de secreto. Lo llevo a todas partes.
De hecho, la Verificación biométrica puede reducir la cantidad de información personal que es necesario compartir. En lugar de requerir múltiples formas de documentación, que pueden ser falsificadas o robadas, un sistema biométrico puede verificar Identidad utilizando un rasgo único e inmutable: su Rostro. Cuando se combina con la tecnología de detecciónprueba de vida facial , que confirma la presencia de una persona real, el resultado es una potente protección contra la suplantación de identidad y el Fraude.
Fraude evoluciona. Los sistemas de Identidad también deben hacerlo.
Las agencias estatales son cada vez más el blanco de malos actores internacionales bien financiados que explotan los eslabones más débiles de nuestros sistemas de Seguridad . Estos atacantes utilizan deepfakes, documentos falsificados e incluso crean granjas de dispositivos nacionales para enmascarar operaciones en el extranjero.
Las formas tradicionales deVerificación Identidad simplemente no pueden seguir el ritmo de estas amenazas. Peor aún, incluso las oficinas físicas (que antes se consideraban más seguras) están resultando vulnerables debido a la falta de formación del personal, las amenazas internas y los flujos de trabajo obsoletos.
Biometría, cuando se aplica correctamente, colma estas lagunas. Esta tecnología proporciona una forma de verificar con confianza tanto a residentes como a empleados de forma remota, garantizando que los servicios se prestan a las personas adecuadas al tiempo que se protegen los datos sensibles.
Los sistemas biométricos pueden mejorar la intimidad
Lejos de ser invasivos, los sistemas biométricos Identidad pueden actuar como una herramienta para mejorar la privacidad:
- Mínima exposición de datos: en lugar de presentar una pila de documentos, un usuario simplemente proporciona una comprobación biométrica.
- Sin necesidad de credenciales estáticas: A diferencia de las contraseñas o los números de la Seguridad Social, un rasgo biométrico no puede ser suplantado ni reutilizado en otro lugar.
- Seguridad añadida con la prueba de vida facial Detección: Garantiza que la entrada biométrica proviene de una persona real en tiempo real, no de una foto o vídeo.
Además, los sistemas bien diseñados incluyen barandillas que impiden que los datos biométricos se utilicen con fines de vigilancia o Sector de Seguridad Pública a menos que se haya producido un delito, preservando la Confianza y la autonomía de los usuarios.
El camino a seguir: Adopción responsable
Para modernizar los sistemas de Identidad sin comprometer la privacidad, los responsables de la Administración deben:
- Invertir en educación pública para desmitificar Biometría y disipar los temores.
- Dé prioridad a la detección prueba de vida facial para garantizar que las entradas biométricas son reales y no falsificadas.
- Establecer políticas de privacidad claras para regular cómo se recogen, almacenan y utilizan los datos biométricos.
- Fomentar la innovación en la contratación, permitiendo a los organismos probar y perfeccionar las soluciones biométricas antes de su despliegue a gran escala.
En mi opinión, Biometría funciona realmente bien cuando se diseña con las protecciones de privacidad adecuadas. Permiten un acceso seguro y poco friccionado a los servicios, al tiempo que mantienen alejados a los malos actores.
En la carrera por ofrecer servicios digitales seguros y eficientes, Biometría no es una amenaza para la privacidad, sino un camino para protegerla. Es hora de adoptarlas como una herramienta fundamental en el futuro de la Identidad gubernamental.