Si alguna vez has desbloqueado tu móvil con el dedo o has escaneado tu rostro para ver cuánto dinero tienes en el banco, ya has utilizado la biometría. La biometría se divide en dos categorías: fisiológica y conductual.
La huella dactilar, que es el dato biométrico más utilizado hoy en día en todo el mundo para identificar a una persona, se clasifica como un indicador biométrico «fisiológico», es decir, un patrón físico específico del cuerpo de una persona. El escaneo del rostro de esa misma persona, o biometría facial, también es un dato biométrico fisiológico. La biometría facial puede segmentarse para mostrar otros sensores biométricos fisiológicos, como la distancia entre los ojos de una persona o la forma de su nariz. Los datos biométricos fisiológicos se analizan mediante tecnologías como el reconocimiento facial y los lectores de huellas dactilares, elementos bastante habituales en dispositivos móviles como teléfonos inteligentes, ordenadores portátiles y tabletas.
La voz de una persona es un indicador biométrico «conductual», es decir, un conjunto de patrones específicos relacionados con las acciones de un individuo. Aunque existen algunos puntos en común con los rasgos físicos, los indicadores biométricos conductuales se utilizan cada vez más en aplicaciones digitales para identificar a una persona a partir de un conjunto de patrones derivados de su comportamiento. Muchas de las organizaciones actuales, pertenecientes a una gran variedad de sectores y con presencia digital, tienen en cuenta características de comportamiento como desplazarse por una página web con el ratón, deslizar el dedo por una página web para indicar la navegación móvil o en qué «hace clic» una persona, como método de reconocimiento biométrico que puede ayudar a crear un perfil de la identidad de esa persona.
Ventajas de la autenticación biométrica
La autenticación biométrica presenta una serie de ventajas:
- Alta seguridad y fiabilidad: la identificación biométrica permite determinar «quién es una persona» y ayuda a verificar su identidad.
- Experiencia de usuario: cómoda y rápida
- Flexibilidad: eliminación de las contraseñas
- No transferible: cada persona tiene un conjunto único de datos biométricos
Alta seguridad y garantía
La biometría ofrece a los proveedores un mayor nivel de garantía de que una persona es real, al verificar un rasgo tangible como algo que el usuario posee y como algo que el usuario es. Por el contrario, las contraseñas, los PIN y la información de identificación personal pueden verse fácilmente comprometidos en caso de una filtración de datos por parte de personas especializadas en actividades fraudulentas. La autenticación biométrica supone un obstáculo para los estafadores. Aunque un estafador pudiera averiguar que tu contraseña es tu fecha de nacimiento o el nombre de tu mascota, no puede replicar tu huella dactilar. Además, la seguridad biométrica solo puede ser proporcionada por una persona viva, ya que, en la actualidad, los robots no pueden superar un escáner de iris.
La experiencia de usuario es cómoda y rápida
Aunque el proceso interno de la autenticación biométrica es sofisticado y muy técnico, desde el punto de vista del usuario resulta increíblemente fácil y rápido. Colocar un dedo en un escáner y desbloquear una cuenta en segundos es más rápido que teclear una contraseña larga con múltiples caracteres especiales. Además, olvidar la contraseña es un error habitual entre la mayoría de los usuarios. Las posibilidades de que olvides tus propios datos biométricos son nulas.
Flexibilidad
La biometría utiliza rasgos físicos para la autenticación, en lugar de tener que recordar contraseñas o códigos PIN. La mayoría de los smartphones incorporan algún tipo de sistema biométrico para autenticarse y desbloquear el teléfono. Además, hoy en día muchas aplicaciones también incorporan sistemas biométricos que ayudan a los usuarios a proteger y salvaguardar sus datos.
No transferible
No es posible transferir ni compartir una característica biométrica física de forma digital. La única forma de utilizar la mayoría de los sistemas de autenticación biométrica es mediante una aplicación física; por lo tanto, resulta más segura.
En conclusión, la biología es principalmente cualitativa, mientras que los parámetros son cuantitativos. Y estos dos conceptos, que en esencia no son compatibles, se unen para ofrecer un sistema de autenticación que garantiza la seguridad y la protección en el mundo digital. Hoy en día, muchos expertos sostienen que, dado que los identificadores biométricos son únicos para cada persona, la identificación biométrica es, en última instancia, más segura que las contraseñas tradicionales, la autenticación de dos factores y las respuestas basadas en conocimientos. En esencia, la biometría sigue haciendo que nuestra vida cotidiana sea más eficiente y que nuestros datos estén más protegidos y seguros.