Millones de personas en muchas partes del mundo compran tarjetas SIM de prepago para contratar servicios de telefonía móvil y datos con pago por uso, en lugar de mediante suscripción y contrato. A la gran mayoría de los usuarios les atrae este modelo de servicio por su bajo coste, flexibilidad y comodidad. Sin embargo, el anonimato potencial que ofrece el modelo de prepago también atrae a personas que pretenden utilizar los teléfonos móviles para cometer fraudes, delitos o incluso actos terroristas. Por este motivo, muchos gobiernos imponen un registro obligatorio para los compradores de tarjetas SIM. Se trata de una práctica habitual en prácticamente todos los continentes, excepto en América del Norte. Algunos de estos países realizan una verificación biométrica como parte de su proceso de registro.
La biometría se utiliza cada vez más como herramienta de «conozca a su cliente» para evitar que los estafadores se cuelen en la base de clientes, sobre todo en el caso de bancos, empresas de telecomunicaciones y otras empresas que dependen de conceder cierto grado de confianza al cliente. Una búsqueda biométrica permite a un proveedor de servicios detectar si un solicitante está intentando ocultar su identidad real.
Los teléfonos móviles pueden ser utilizados por estafadores, delincuentes y terroristas para cometer actos ilegales, por lo que resulta útil que Sector de Seguridad Pública impida que las personas lo hagan de forma anónima, sin que haya forma alguna de determinar la identidad del usuario. El registro al comprar tarjetas SIM de prepago ayuda a evitar que alguien utilice un dispositivo móvil para cometer delitos de forma anónima, ya que permite identificar al usuario. Realizar una verificación biométrica como parte del proceso de registro ayuda a evitar que las personas registren intencionadamente datos de identidad falsos que resultarían inútiles en la investigación de un delito. De este modo, la verificación biométrica también puede servir como medida disuasoria para aquellas personas que pretenden registrar datos de identidad falsos con el propósito específico de utilizar su teléfono para cometer delitos.
En algunos casos, el registro de las tarjetas SIM se considera una oportunidad para utilizar el teléfono como un medio de identificación fiable. Con un registro fiable reforzado mediante la verificación biométrica, un número de teléfono puede asociarse a dicho registro y utilizarse para confirmar la identidad e incluso para realizar compras o recibir prestaciones. En regiones donde la penetración de los teléfonos móviles supera a la de las tarjetas de crédito y los documentos de identidad, se trata de una propuesta muy atractiva.
En los países donde la delincuencia y el terrorismo van en aumento, los gobiernos se ven sometidos a una presión cada vez mayor para abordar el problema de frente con cualquier herramienta de que dispongan. El uso de datos biométricos para impedir el uso anónimo de dispositivos móviles con el fin de cometer actos delictivos es una de esas herramientas. La búsqueda biométrica resulta especialmente complicada cuando se intenta realizarla con registros de mala calidad. Para que resulte eficaz, a menudo es necesario que se exija a los operadores que actualicen la solución de captura biométrica existente para que cumpla con los estándares biométricos internacionales. Sin embargo, cuando los presupuestos son ajustados, se toman atajos y los fondos se destinan a un sistema que, en última instancia, no resuelve la tarea en cuestión.
La suplantación de identidad también supone un reto en el registro de tarjetas SIM, donde se falsifican los datos de identidad y los datos biométricos durante el proceso de inscripción; por ejemplo, la captura de una imagen facial biométrica mediante vídeos o fotografías en lugar de una imagen en directo. A menudo resulta complicado no solo implementar un sistema robusto de detección de suplantaciones, sino también garantizar el cumplimiento de las mejores prácticas durante el proceso de inscripción.
Algunos gobiernos obligan a los operadores de telefonía móvil no solo a recopilar datos biométricos, sino también a demostrar que la calidad de dichos datos cumple con las normas internacionales. Además, exigen que los operadores de telefonía móvil faciliten datos biométricos de una calidad lo suficientemente alta como para que puedan utilizarse en búsquedas biométricas en listas de vigilancia de delincuentes o terroristas, como parte de los controles de antecedentes.
Al igual que en cualquier proyecto biométrico, la solución debe seguir las mejores prácticas en materia de captura biométrica, formar adecuadamente a los operadores en el uso de las soluciones de captura biométrica y aprovechar al máximo la tecnología para mejorar el rendimiento general del sistema. Se trata de un esfuerzo conjunto entre los organismos reguladores gubernamentales, los operadores, los integradores de sistemas locales y los proveedores de software y hardware biométrico, con el objetivo final de luchar contra la delincuencia y el terrorismo. La ventaja general de este sistema y de las mejores prácticas es que el gobierno obtendrá una mejor calidad biométrica y el operador aumentará, a la larga, el retorno de la inversión gracias a la detección correcta de los intentos fraudulentos de registro.