Nos encanta hacer operaciones bancarias y comprar por Internet. Si hay prácticamente cualquier cosa que quieras o necesites, solo tienes que dar unos cuantos toques en tu smartphone. En uno o dos días, o a veces en cuestión de horas, los artículos pueden llegar a tu puerta. La comodidad de las compras por Internet se ha convertido ya en una forma de vida.
Las compras en tiendas físicas no son el único aspecto de nuestra vida que ahora resulta más fácil gracias a Internet. Con solo unos toques en la pantalla se pueden abrir cuentas bancarias, solicitar hipotecas e incluso recibir un coche en casa.
La biometría ha supuesto una gran ayuda para la experiencia de compra en línea. Hace años, pedir un préstamo o abrir una cuenta bancaria implicaba desplazarse al banco para rellenar un formulario en papel. La verificación de identidad presencial era el método de autenticación habitual. Ahora, basta con rellenar un formulario en línea, hacerse una selfie y ya puedes abrir una nueva cuenta bancaria, solicitar un préstamo o, simplemente, acceder a tus activos financieros.
Entre bastidores, las plataformas biométricas garantizan que tus documentos no sean falsos ni hayan sido alterados y que tu selfie coincida con la imagen que figura en tu documento de identidad. Las mejores plataformas biométricas añaden una segunda o tercera modalidad biométrica a su proceso de autenticación, como el reconocimiento de voz o del iris, para complementar el reconocimiento facial o dactilar. Estos pasos para autenticar tu identidad mediante datos biométricos son rápidos, sencillos para los usuarios finales y excepcionalmente más seguros, ya que son mucho más difíciles de suplantar o falsificar.
Para los bancos, no basta con limitarse a procesar transacciones financieras. Operan bajo los requisitos de KYC —«Conoce a tu cliente»— y otras normativas destinadas a frenar a los delincuentes. Una verificación KYC implica que las entidades financieras deben comprobar la identidad de sus clientes al abrir una cuenta y de forma periódica a lo largo del tiempo. Las entidades financieras también se enfrentan a una estricta supervisión regulatoria en el marco de las políticas contra el blanqueo de capitales (AML), lo que significa que es de vital importancia que los bancos comprueben la legitimidad de la identidad de un cliente. La autenticación biométrica ha supuesto un avance importante para el sector de los servicios financieros, ya que ha aumentado su capacidad para confirmar identidades con confianza y, al mismo tiempo, ha reducido las dificultades para los clientes.
Pero, al igual que los servicios bancarios y financieros han evolucionado desde aquellos tiempos en los que había que llevar el carné de conducir a la sucursal del barrio para abrir una cuenta, el sector sigue cambiando.
Los clientes son conscientes de que las criptomonedas pueden ofrecer plazos de liquidación más cortos, comisiones más bajas y protección frente a la inflación. Quizás lo más atractivo es que, a menudo, existe la posibilidad de obtener rendimientos extraordinarios con las inversiones adecuadas. Aproximadamente uno de cada cinco estadounidenses ha invertido en criptomonedas, ha operado con ellas o las ha utilizado de alguna otra forma.
¿Qué son las criptomonedas y la banca de criptomonedas?
Ahora que cada vez se realizan más operaciones bancarias por Internet, es importante plantearse cómo podrían influir las criptomonedas en el sector bancario en general. Las criptomonedas son totalmente digitales, lo que significa que no hay oro ni papel moneda que las respalde. Activos como el Bitcoin y el Ethereum son cadenas de datos codificadas que representan una unidad monetaria. En lugar de estar supervisadas por instituciones centrales tradicionales, como los gobiernos o los bancos, las criptomonedas funcionan de forma independiente a través de redes entre pares denominadas «blockchains».
A pesar de que ya existían miles de criptomonedas antes de la pandemia de la COVID-19, esta aceleró el uso de las criptomonedas —y, de hecho, de prácticamente todo lo digital—. Las criptomonedas han dejado de ser una novedad y se han convertido en un elemento clave en la banca y la inversión en línea. El 57 % de todos los propietarios de criptomonedas en EE. UU. son millennials, a pesar de que estos representan solo el 30 % de la población.
Es probable que la reticencia de los inversores de más edad a invertir en criptomonedas y mantenerlas se deba a la naturaleza de esta moneda y a su tendencia a sufrir fuertes oscilaciones de valor. Las personas de más edad tienen un horizonte de inversión más corto para recuperar sus pérdidas, mientras que los inversores más jóvenes disponen de más tiempo en los mercados para recuperarse. Pero no se trata solo de la rentabilidad y las posibles pérdidas. Para iniciarse en el mundo de las criptomonedas, se necesita un monedero virtual, un proceso que, aunque es bastante rutinario, no resulta precisamente intuitivo.
Cómo dar los primeros pasos en el mundo de las criptomonedas
Las carteras de criptomonedas están disponibles en diferentes formatos y pueden ser programas para dispositivos móviles u ordenadores de sobremesa, o bien dispositivos físicos (como una memoria USB). Una rápida búsqueda en Internet te mostrará numerosas opciones de monederos digitales. Compra el monedero virtual por Internet, descárgalo e instálalo en tu ordenador o dispositivo móvil. Los monederos de criptomonedas guardan tus claves privadas, y son estas claves las que te permiten acceder a tus criptomonedas. Las claves son la prueba de que eres el propietario de tus criptomonedas, que técnicamente residen en una cadena de bloques.
Es recomendable informarse un poco para elegir la cartera que mejor se adapte al tipo de criptomoneda que quieras comprar. Quizá el segundo factor más importante, después del tipo de cartera que vayas a adquirir, sea tener en cuenta cómo garantiza el proveedor de la cartera la seguridad de tus activos financieros.
¿Qué papel desempeña la biometría en los monederos de criptomonedas?
Las carteras de criptomonedas que utilizan datos biométricos son una excelente opción para proteger tus activos financieros. Como consumidor, tienes derecho a saber cómo garantiza tu cartera de criptomonedas esa seguridad. La biometría se basa en algo que eres tú (como tu rostro o tu voz), en lugar de algo que pueda ser pirateado o falsificado (como una contraseña o un número de cuenta). Deberías plantearte utilizar carteras de criptomonedas y proveedores de servicios financieros que utilicen tecnología biométrica para verificar y autenticar tu identidad.
Limitar el acceso a las carteras de criptomonedas únicamente a las contraseñas no solo es problemático porque esas contraseñas pueden ser robadas. Las contraseñas también se pueden olvidar. Un programador afincado en San Francisco, Stefan Thomas, ha olvidado la contraseña que le permitiría acceder a una fortuna de 220 millones de dólares en bitcoins. Y dado que las herramientas, tecnologías y técnicas de que disponen los delincuentes para intentar descifrar contraseñas (incluso si no se olvidan) han avanzado exponencialmente en los últimos años, los PIN, las contraseñas, las frases de acceso y las preguntas de seguridad ya no inspiran confianza.
Con la información adecuada y teniendo en cuenta cómo protege una entidad financiera tus activos, podrás mantenerte a salvo en el mundo de las criptomonedas. Y, para bien o para mal, es un mundo que traerá consigo cambios duraderos.